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Hertor Conductor

“61 años y unos mesecitos” responde don Héctor cuándo se pregunta por su edad. Pocos saben su nombre, pero Héctor de Jesús Giraldo sí conoce bien el de muchos; lleva 45 años dedicado a conducir carro, oficio en el que ha recorrido miles de kilometros de ruta y trocha, pero donde sobretodo ha acumulado innumerables historias para contar.

Con nostalgia recuerda que desde los 12 años movía los carros del papá, los llevaba a lavar y los devolvía a casa sin haber recibido clase alguna. Aprendió empíricamente la actividad que le serviría para ganarse la vida y es justamente con ese oficio que ha forjado su mayor tesoro, su familia.

Tiene cuatro hijos de los que habla con gran orgullo y seis nietos de quienes afirma “son la alegría de su casa y de su vida”. Atrás quedaron esos duros días cuando salía de casa con la única certeza de cumplir con su labor, pero con la incertidumbre de no saber si volvería en la tarde a abrazar a los niños y a ocupar el espacio de siempre en el comedor, pues su ruta era sometida por la ola de violencia y terror de la época que dejaron algunas cicatrices en su cuerpo y grandes vacíos en su alma, pero que por fortuna siente ya superadas.

Hoy son otros tiempos, otras las historias que cuenta, otras las alegrías que llenan su corazón y otras las cosas que ocupan sus pensamientos. Por ejemplo, recuerda con exactitud, que justo hoy, 11 de julio, está cumpliendo 30 años de servicio en el sector oficial, pero lo que hace más noble su labor es que aún conserva la misma alegría, el mismo entusiasmo y la misma dedicación de aquel julio del 89 cuando hacía sus primeros viajes y perseguía todos sus sueños apostados a la vía.

Sentado frente al volante de su carro mira con tranquilidad el retrovisor de su vida, a la vez que limpia el panorámico para ver con claridad que solo le faltan ocho meses de trabajo para llegar a su tierra natal Santuario y disfrutar de la larga línea amarilla que le queda de vida mientras el sol insiste en colarse por su ventana.

A don Héctor y a los demás conductores de la Secretaría de Educación de Medellín que con amor manejan por las vías transportando sueños, les extendemos gratitud, felicitaciones y la esperanza de un buen camino.

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