Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

img perfil maestro

“Siempre impartía las clases con un texto guía y replanteé mi metodología pedagógica a través de preguntas problematizadas, con las cuales trataba de comprender las necesidades y entornos de mis estudiantes. Descubrí que dichos interrogantes se convertían en iniciativas de verdaderos procesos de investigación”, expresa Silvia Luz Marín Marín, docente del área de básica primaria de la institución educativa Rafael Uribe Uribe, ubicada en el barrio La América de Medellín.

Todo inició cuando un estudiante con problemas comportamentales llevó a clase una patineta y retó a la profe Silvia a montarse. Silvia vio dicho momento como una oportunidad para explicar la energía cinética y potencial. Las risas de los estudiantes no se hicieron esperar. La profe se cayó y en el segundo intento logró mantener el equilibro, pero no pudo desplazarse por lo que requirió ayuda.

“Ese momento fue emocionante. Luego todos querían subirse y desde ese instante entendí que mis prácticas pedagógicas se debían renovar”, recuerda Silvia con agrado y satisfacción ese instante significativo. 

Silvia manifiesta que dentro de sus clases, “se desarrollan procesos de investigación, donde los niños van demostrando agrado y placer, por sus aprendizajes y son capaces de socializar con apropiación lo que aprendieron”. Agrega, además, que “uno investiga lo que quiere y lo que lo apasiona”, con la intención de demostrar que se debe escuchar siempre a los estudiantes, desde su entorno y cotidianidad.

En la Rafael Uribe Uribe se han consolidado semilleros de investigación que han trascendido la institución educativa, con participación en ferias y eventos locales, nacionales e internacionales, a través de proyectos como Semilla matemáticaMicrobichos robóticosHuesitos sanosNiñosauriosPlanta sapiensLombriciando y Los pingüinos, entre otros.

Estás investigaciones nacen de preguntas de niños de 6, 7 y 8 años, las cuales son documentadas y registradas en una bitácora. Día a día los chicos escriben, reescriben, dibujan o pegan imágenes que representan lo que están observando, lo que sienten y lo que viven.

“Por ejemplo, Huesitos sanos partió de Poncho. ¿Quién es Poncho?, pues son los huesos de una mula que encontró el abuelo de una de mis niñas investigadoras, los cuales relacionaron por su forma con los dinosaurios. Pero la curiosidad del niño es infinita, empiezan a sumergir los huesos de pollo y de cerdo en diferentes sustancias para demostrar cuáles gaseosas y bebidas azucaras le hacían más daño a nuestro sistema óseo”, comenta con gran satisfacción Silvia al ver uno de los resultados de la investigación: su estudiante Valery Yulieth Rozo Espinosade 8 años de edad, escribió el artículo llamado Huesito Sanos en la revista Ingenio, publicación de divulgación científica de la Universidad Pontificia Bolivariana.

El proceso con niños investigadores

“La pregunta se instaura en mi aula día a día, donde escucho a los estudiantes y los oriento desde sus necesidades y contextos. Igualmente, para que se diviertan mientras investigan”, agrega  Silvia, quien nació en Fredonia, Antioquia. Se graduó de la Normal Superior Mariano Ospina Rodríguez, de dicho municipio, y desde muy joven ejerce su vocación docente, la cual fue encaminada por sus padres Luz María y Juan de la Cruz.
“A los 17 años impartía clases en una escuela rural, ubicada en lo más alto de la vereda La Meseta, en Titiribí, Antioquia, lo que me permitió asumir mi trabajo con pasión, pero a la vez con mucha responsabilidad”, menciona Silvia mientras recuerda con agrado esa primera experiencia docente.

Son 31 años de vocación, en los que también ha compartido sus conocimientos con la comunidad de la escuela La Esperanza No. 2, ubicada en el barrio Santo Domingo Savio de Medellín. Allí llegó en 1995, con el deseo de afrontar nuevas experiencias que le permitieran crecer tanto en lo personal como en lo profesional. Silvia recuerda que todavía no se había construido el Metrocable y que su población era, en su gran mayoría, campesina desplazada, ya sea por la violencia o en búsqueda de un buen futuro.

Su compromiso la llevó en 1999 a la institución educativa Rafael Uribe Uribe (donde actualmente labora). Desde ese entonces replanteó su metodología al tratar de conocer las necesidades de sus estudiantes, quienes llegaban a la escuela desde diferentes lugares de la ciudad, especialmente de los barrios que integran las comunas 12-La América y 13-San Javier, donde observó que los entornos y problemáticas sociales eran totalmente diferentes.

El proceso de niños investigadores que lidera la profe Silvia surgió en 2005, con el proyecto Semillas Matemática, el cual consta de diferentes actividades académicas, entre las que se destaca el Carrusel matemático, espacio para la comprensión de la matemática. Hasta el momento, esta actividad continúa realizándose cada año en la institución educativa. 

Sin embargo, la evolución en el proceso de niños investigadores se evidenció en 2011, con la materialización de Sembrando semillas de ciencia para la vida, proyecto configurado por Silvia con el propósito de fomentar la pregunta como método de relacionamiento del entorno con las ciencias naturales.

Experiencias significativas

“Expresiones como la de Valery, nos permiten mirar que la pregunta es importante en la escuela, donde éstas experiencias movilizan a todos los niños y padres de familia por medio del trabajo colaborativo”, expresa la profe Silvia con el orgullo.

Y es, precisamente, Sembrando semillas de ciencia para la vida la experiencia pedagógica que le ha permitido a la profe Silvia obtener premios y reconocimientos. Ganó el Premio Ciudad de Medellín a la Calidad de la Educación 2014, recibió mención de honor del Premio Compartir al Maestro 2015 y el reconocimiento de Ondas Maestras de Colciencias 2016. Igualmente, ha participado junto con sus estudiantes en ferias nacionales e internacionales, como las ferias CT+I del Parque Explora y Ondas y la Feria Mexicana de Ciencias e Ingenierías 2014, entre otras.

También ha publicado textos con sus historias y experiencias, como las registradas en diversas líneas del libro “Los maestros cuentan” de la Secretaría de Educación de la Alcaldía de Medellín y Proantioquia. Actualmente es finalista de los Premios Compartir al Maestro 2017, lista que es integrada por nueve maestros del país. Ella es la única de Antioquia y del área de básica primaria. La premiación se efectuará en Bogotá el 25 de mayo.

“Un punto clave es la confianza y la admiración que sienten los padres de familia cuando sus niños van desarrollando habilidades que potencian sus proyectos de vida. Mi aula permanentemente, mi día a día (…) es la comunicación y la interacción con padres de familia”, manifiesta Silvia, a la misma vez que resalta que ha contado con aliados para desarrollar su trabajo, tanto personas como instituciones.

Destaca la colaboración de toda la comunidad educativa (rector, coordinadores, compañeras de trabajo y padres de familia), al igual que el apoyo y acompañamiento de sus pares académicos voluntarios, de la Secretaría de Educación de la Alcaldía de Medellín, del Centro de Innovación del Maestro MOVA, de los diferentes programas y proyectos del Parque Explora, del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia, CTA, (a través del programa Ondas de Colciencias), de Proantioquia, de Pequeños científico de la Universidad EIA, de la Universidad de Antioquia y la Universidad Pontifica Bolivariana y de la Universidad de los Niños, iniciativa de la Universidad EAFIT.

Silvia invita de manera entusiasta “a otros docentes, a padres de familia, directivos, rectores, para que sigan apoyando a sus estudiantes de acuerdo a las necesidades y procesos que se presenten no solo en el aula sino en su entorno”. Agrega que “escuchar al niño vale la pena. Pues, la pregunta es un camino para procesos de innovación y un aprendizaje significativo, porque preguntar es divertirse”.

 

COMPARTE: